San Sebastián de Urabá, un pintoresco pueblito que se levanta muy cerca de Lorica, sobre el caño de Aguas Prietas y frente al inmenso espejo de la Ciénaga Grande, el cual fue fundado, según algunos, por el Capitán Antonio de la Torre y Miranda, en 1770.
Los
indígenas afirman que la fundación de San Sebastián de Urabá corrió a cargo de
Sebastián de Belalcázar en 1509. Otros aseguran que fue su fundador Alonso de
Ojeda en 1509.
Allí
los que no trabajan la alfarería, son pintores o pescadores. Los que no son ni
pintores, ni alfareros, ni pescadores se encargan de extraer el barro de la
Ciénaga Grande y buscar en arroyos y quebradas la arena, indispensable para las
obras de alfarería. En invierno el barro hay que extraerlo de una profundidad
de uno a dos metros; en verano se consigue en cualquier parte de la ciénaga.
Las
autoridades de Lorica no han hecho esfuerzos por San Sebastián de Urabá, un
pueblito que se encuentra a sólo a 8 kilómetros y que tiene cuatro mil
quinientos habitantes, con servicios de acueducto y energía, para convertirlo
en un importante mercado artesanal, que sería la redención para sus habitan




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